Cabaret Trans

Voy tarde, lo sé. Hace más de una semana que asistí al Cabaret Trans de este año, pero hasta ahora no he podido sentarme a escribir. Me tendréis que perdonar porque llevo unas semanas (y las que vendrán) que la vida se me hace bola, así que, bueno, más vale tarde que nunca, ¿no?

Este año el Cabaret Trans cambió de ubicación y se celebró en el teatro de La Bonne, una sala que no conocía y que me pareció maravillosa: cómoda, con buena acústica y buena visibilidad. Buen comienzo. Como ya sucedió el año pasado, el Cabaret Trans alterna actuaciones de distintes artites con la historia de la Agente CIS, interpretada por Judit Fuster, y su inseparable Pollo que siguen intentando llevar adelante su misión de acabar con la fluidez de género e imponer el binarismo más estricto. Fuster, que, además de maga, es una auténtica fiera sobre el escenario, sabe perfectamente cómo ganarse al público con su sentido del humor, y su Agente CIS es una mezcla loquísima entre James Bond y Mortadelo, pasando por Rompetechos o los malos de Top Secret, una mezcla completamente explosiva de ineptitud, desconocimiento y absurdo que, cuando peor, mejor. No puedo dejar pasar este tramo sin felicitar también a Arid, que dio vida al Pollo de la Agente CIS con todo el pasotismo y la retranca necesarios para matarnos de la risa, y que sufrió estoicamente el calor horrible que debía de hacer ahí dentro.

Este año el Cabaret Trans, que fue algo más breve que el año pasado y solo contó con 4 actuaciones. La primera de ellas fue una performance a cargo de Eloi Martín quien, con una gran sensibilidad y valentía nos habló acerca de sus dudas, sus miedos y sus contradicciones. Música, poesía, baile y toneladas de honestidad en un monólogo que nos puso a muches la piel de gallina. Después de Eloi, pudimos disfrutar por segundo año consecutivo de Elsa Ruiz, monologuista trans con un sentido del humor tan ácido como la pizza con piña. Si no la conocéis, pasaros por su canal de YouTube y hacedlo. Os va a encantar. A continuación, el colectivo «Que no salga de aquí» (formado por Laura Vila Kremer, Raquel Loscos, Víctor Ramírez y Cristina R.; una actriz, una dramaturga, un historiador del arte y una activista) presentó una pieza de microteatro que abordaba el tema de la(s) intersexualidad(es). La historia gira en torno a una amiga preocupada que asiste a un programa de testimonios para que alguien ayude a su «pobre amiga» intersexual. En escena, Laura Vila Kremer dando vida a todos los personajes con un talento y una maestría indiscutibles. Un texto muy potente y muy interesante que me encantaría que tuviera una larga vida en otros escenarios. El cierre de la noche lo puso Arid, que nos dedicó un rap con mucho flow y mucha actitud para acabar bien arriba.

El Cabaret Trans es una de esas citas que si no existiera habría que inventar, porque su carácter tan festivo como reivindicativo proporciona un espacio seguro para todes. Un espacio donde todo el mundo puede expresarse como le venga en gana, aprender algo y empoderarse. Y, también, un espacio donde las personas cis podemos revisarnos y cuestionarnos, observar y escuchar en silencio, para dejar de lado nuestros prejuicios e inseguridades, que buena falta nos hace.

Ya estoy contando los días que faltan para el Cabaret Trans del año que viene.

Cabaret Trans

Una idea original de Cultura Trans. Producción: Miquel Missé y Allegra Films. Producción ejecutiva: Mayca Sanz. Presentado por Judit Fuster. Artistas: Elena Sánchez, Eloi Martín, Elsa Ruíz, Que No Salga de Aquí y Àrid. Vídeo y diseño: Genderhacker. Regiduría: Gràcia Camps. Sonido: Marta Román. Iluminación: María Berzosa. Voz en off: Sarah Dahan. Con la colaboración de Fire!, Ajuntament de Barcelona, La Bonne y Diputació de Barcelona.

Sala: La Bonne. Fecha: 01/06/2019. Fotografía: (c) Gema Moraleda.

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