Solo creo en el fuego - (c) Carlos Montilla

Solo creo en el fuego es uno de esos montajes experimentales, distintos y arriesgados que solo se pueden estrenar en salas como la Badabadoc, espacios íntimos y gestionados con buen gusto, que no temen programar trabajos que se salgan un poco de lo habitual.

Carlos Martín-Peñasco y Ángela Palacios (a quienes ya había visto trabajar por separado en Hamletología y Mirta en espera, espectáculos, a su vez, bastante únicos) han creado una dramaturgia francamente interesante basada en la relación de amor y complicidad creativa que se estableció entre Henry Miller y Anaïs Nin para explorar su propia creación artística e intentar resolver algo que, lo confieso, a mí también me lleva de cabeza últimamente: el papel del artista en su propia obra, el arte como imitación de la vida o, en otras palabras, hasta qué punto es lícito usar la propia biografía para crear; dónde está la línea que separa el arte de la pornografía emocional.

La obra transita entre dos tonos muy diferenciados (ahí me recordó a Hamletología) para trabajar los dos discursos. Por un lado, tenemos la relación entre los dos literatos, narrada en el espacio escénico, entre claroscuros, cargada de poesía, sensualidad, erotismo y pasión; y, por el otro, tenemos la relación entre los dos creadores del espectáculo, que se narra en un lateral de platea con tono cómico y autoparódico, aunque no por ello menos cargado de verdad.

Carlos Martín-Peñasco y Ángela Palacios se mueven con soltura por un escenario donde solo hay una cama, una olivetti y montones de cartas, al ritmo de las palabras, la música francesa que ambienta el relato y el sonido de una vieja máquina de escribir; envueltos en el humo de multitud de cigarrillos, nos transportan con maestría a la intimidad de una pareja marcada por la necesidad de mostrarse a través de la literatura, una pareja que carga con más demonios de los que puede soportar. Por otro lado, los cambios de ritmo y de tono están perfectamente integrados, y ambos intérpretes demuestran tener una gran vis cómica (algo que ya sabíamos).

Solo creo en el fuego explora el papel del creador, con las inseguridades que lo acompañan, y plantea preguntas interesantes sobre qué es el arte, por qué se hace y de dónde surge esa visión romántica de la precariedad que a menudo rodea las tareas artísticas. Un buen trabajo de dramaturgia con una preciosa puesta en escena y unos intérpretes totalmente entregados. Una buena apuesta de la Badabadoc.

 

Solo creo en el fuego

Compañía: Los Prometidos. Dramaturgia: Carlos Martín-Peñasco y Ángela Palacios. Dirección: Ángela Palacios y Carlos Martín-Peñasco. Ayudante de dirección: Laura Cortés. Actores: Ángela Palacios y Carlos Martín-Peñasco. Puesta en escena, escenografía y vestuario: Carlos Martín-Peñasco y Ángela Palacios. Iluminación y sonido: Mª Paloma Remolina Gallego. Vídeo y diseño gráfico: Rubén Rocha.

Sala: La Badabadoc. Fecha: 16/09/2017. Fotografía: (c) Carlos Montilla.

Comparteix aquesta entrada a: