Si Jenin feat Raval es un montaje que transcurre en dos orillas opuestas del Mediterráneo, Euforia y desazón lo hace a los dos lados del océano Atlántico, una alianza creativa entre Barcelona y Argentina liderada por El Eje, compañía residente de este año en la Sala Beckett. Una unión que, si lo piensas, no tiene nada de sorprendente.
Una de las cosas que más me gusta (y que más echaba de menos) de tener este blog es asistir en directo a la evolución de compañías y creadoras que me interesan, y poder contarlo, porque siento que es un privilegio ver florecer el talento.
El Eje es una de ellas. Y aunque no he visto el cien por cien de sus producciones, sí puedo decir que he visto la mayoría, y quizá por eso casi me pareció natural enterarme de que su nueva propuesta se sumergía a fondo en el teatro argentino, en sus formas y maneras, porque me parece que es una forma de hacer teatro que les va como anillo al dedo y que, de alguna manera, conecta a la perfección con el alma de su teatro, con lo que tiene en común todo su ecléctico repertorio. Sumar El Eje y teatro argentino es una de esas cosas que quizá no se me habrían ocurrido pero que, vistas en perspectiva, tienen absolutamente todo el sentido del mundo, y hacer este viaje con ellas ha valido la pena.
Porque Euforia y desazón puede que sea el título mejor puesto de la historia. Exagero, claro. Como los personajes en escena. O tal vez no. Porque a veces el más puro histrionismo oculta las mayores verdades. De ahí la euforia y la desazón. Con dirección y dramaturgia del argentino Sergio Boris, el montaje nos encierra en una academia para adultos habitada por personajes perdidos en unas vidas de miseria que se sostienen precariamente unos a otros en ese no lugar que se cae a trozos por más que todos intentan, cada cual a su manera, poner parches a la situación (y a los neumáticos, pero eso ya lo veréis) y del que, en el fondo, nadie quiere irse.
El mayor halago que se puede hacer a una interpretación es que te cueste trabajo reconocer a la persona en escena, aunque la hayas visto muchas otras veces, y eso me pasó a mí con David Teixidó, Eric Balbàs y Maria Hernandez, tres rostros más que conocidos a los que tardé un rato en ubicar porque se transformaron, y de qué manera, sobre el escenario. Los acompañaban Sebastián Mogordoy y Cristina Mariño, no menos espectaculares. En un montaje en el que la trama es casi lo de menos y que todo gira en torno a la situación y el momento, el trabajo de los cinco es milimétrico y mesurado a pesar del caos y el descontrol aparente en escenas llenas de visceralidad y cambios constantes que te obligan a no parpadear para no perderte nada.
La escenografía, de Gabriela Aurora Fernández, merece una mención aparte. Un espacio lleno de trastos y detalles, con elementos funcionales (como una ducha o compresores de aire), elementos grandes que se mueven de un lado a otro (como los neumáticos), y piezas de utillería por doquier (como los vasos de los que no dejan de beber), que conforman una anarquía que los intérpretes navegan y manejan con precisión para sumergirnos con ellos en su asfixiante existencia.
Euforia y desazón me hizo reír en más de una ocasión por lo absurdo de la situación, pero me dejó un profundo vacío al acabar por la tristeza de la historia que cuenta. Una pieza de teatro hecha con las tripas que nos monta en una montaña rusa de la que no te quieres bajar en ningún momento, porque todo lo que sucede sobre ese escenario es magia teatral. ¡Qué maravilla, joder!
Dramaturgia y dirección: Sergio Boris. Reparto: Eric Balbàs, Maria Hernández, Sebastián Mogordoy, Cristina Mariño y David Teixidó. Escenografía y vestuario: Gabriela Aurora Fernández. Iluminación: Albert Ventura. Música:Fer Tur. Ayudante de escenografía y adaptación escenográfica: Albert Ventura. Construcción: Albert Ventura y Enric Naudi. Jefe técnico: Joan Martí. Fotografía de cartel: Marc Sirisi. Fotografía de escena: Josep Vilallonga y Itsaso Arizkuren Astrain. Asistente de dramaturgia y dirección: Carolina André. Producción: Júlia Simó Puyo y El Eje (Eric Balbàs, Maria Hernández y Mar Pawlowsky). Comunicación: Mar Pawlowsky y Maria Bassols. Una producción de Cassandra Projectes Artístics, El Eje, Silencio de Negras y Temporada Alta. Con el apoyo de Iberescena, OSIC, ICEC, Ramon Llull, Ajuntament de Barcelona, Nau Ivanow y Qars Teatre. Agradecimientos: Nau Côclea, Automecànica Gil, IES La Bisbal, Inés Garí, Jorge Karp, Mercè Giralt, Ignasi Hernández, Rosa Alvarez, Ester Callado, Teatre Nacional de Catalunya, Joan Cesena, Cristina Orriols, Sara Secall y Núria Hernández.
Fotografía: © Josep Vilallonga i Itsaso Arizkuren Astrain